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El dilema social y los efectos a la salud del cambio de hora

Adherentes y críticos tiene la entrada en vigor el comienzo del horario de verano programado para este sábado 5 de septiembre, que obliga a los habitantes del territorio nacional (a excepción de la región…

Por Gonzalo Andronico 3 min de lectura

Adherentes y críticos tiene la entrada en vigor el comienzo del horario de verano programado para este sábado 5 de septiembre, que obliga a los habitantes del territorio nacional (a excepción de la región de Magallanes y la Antártica Chilena) a adelantar los relojes en 60 minutos, con el objetivo de optimizar el uso de la luz natural y reducir el consumo de energía eléctrica.

Sin embargo, esta medida genera diversas críticas, debido a que alteraría el reloj biológico de las personas, a ello se suma el cuestionamiento de expertos que aseguran que el ahorro energético es mínimo, mientras que otros plantean que el país debería mantener de forma permanente el huso horario UTC-5, el mismo que utilizan países como Perú y Colombia.

Pero el cambio de horario no es solo una cuestión técnica, sino que también cultural, según plantea Carol Murray Rivera, psicóloga y académica de la Facultad de Ciencias Sociales, Artes y Humanidades de la Universidad de Antofagasta.

“Biológicamente yo diría que es mejor mantener un mismo horario, pero socialmente, como nuestras rutinas también están asociadas a nuestra labor, a nuestras actividades cotidianas, eso también genera un problema”.

En esta línea agrega que: “Dependiendo del cambio de horario, en las mañanas tendríamos más luz natural y las tardes serían más cortas. Entonces, ahí generaría otro problema, donde las personas también dirían que es mejor lo contario, con mañanas con menor luz, pero tardes con luz natural, ya que salir tan tarde del trabajo o del colegio sin luz natural no es cómodo, entonces hay gente a favor y en contra”.

Efectos biológicos

El llamado ciclo circadiano de las personas eventualmente podría ser afectado por la modificación horaria, ya que regula los cambios físicos, mentales y de conducta en un periodo de 24 horas, y es controlado por una parte del cerebro llamada núcleo supraquiasmático y respondería principalmente a las señales de luz y oscuridad del ambiente.  

“Este reloj biológico que tenemos está sincronizado por la luz, al adelantarse en el horario esto genera un desfase en los horarios sociales que tienen que ver con nuestra rutina, con el trabajo, con las actividades escolares. Entonces al perder una hora de sueño, altera la secreción de algunas hormonas, por ejemplo, la melatonina, se alteran los ritmos de secreción del cortisol, generando alteración en el sueño, que la persona despierte antes, de alguna forma disminuye el sueño REM, y eso genera una desregulación en general con cambios en el estado emocional, en la memoria y en la concentración” detalló la psicóloga.

Sueño REM

El sueño REM (por sus siglas en inglés, Rapid Eye Movement, o movimiento rápido de los ojos) es una fase esencial del ciclo del sueño en la que el cerebro se activa de forma intensa y ocurren la mayoría de los sueños vívidos.

“Esta fase del sueño ayuda reparar situaciones del día a día a nivel psicológico, entonces que se altere esa fase, estamos hablando de una dificultad posterior para poder reparar estados emocionales o situaciones diarias que nos conflictúan en nuestro diario vivir desde la psicología”, explicó la académica.  

Grupos afectados

Respecto a la población más afectada, la psicóloga plantea que los seres humanos tienen diversas características genéticamente, con tendencias a funcionar de mejor manera en la jornada de la mañana, en tarde o en la noche, y ese sería un factor importante que debería ser considerado.     

“Las personas, los niños, los lactantes, las personas adultas mayores, son los más afectados porque tienen ciclos mucho más estables, necesitan tener patrones más predecibles durante el día, y biológicamente, es necesario tener patrones predecibles. Personas con neurodivergencias y personas que, de alguna forma, necesitan una rutina estable”.

Sin duda es una política pública que se ha mantenido en el tiempo pese a las críticas, con partidarios y retractores, pero que inquebrantablemente el primer sábado de septiembre comenzará a regir y se mantendrá hasta el 3 de abril de 2027.