Un comandante de Gendarmería destinado en Santiago 1 fue víctima de un grave ataque en abril, cuando tres sujetos vinculados al Tren de Aragua balearon su casa en Cauquenes, dejaron una corona de flores y un mensaje de muerte.
El hecho, catalogado como uno de los más graves contra un funcionario de la institución, obligó a trasladar al gendarme y su familia bajo resguardo policial.
La investigación reveló que el funcionario era blanco de amenazas debido a su rol en allanamientos a los módulos más complejos de Santiago 1, donde incautaba droga, alcohol, armas y teléfonos.
Según su propio testimonio, su estilo de trabajo incomodaba tanto a internos como a algunos de sus colegas, quienes estarían involucrados en negocios ilegales dentro del penal. En su declaración, sostuvo que un compañero habría entregado sus datos a los reclusos, permitiendo planificar el ataque.
El caso destapó presuntos vínculos entre gendarmes y el crimen organizado, con ganancias que, según el denunciante, podrían superar los $500 mil diarios en ventas ilícitas al interior de la cárcel.
El ministro de Justicia, Jaime Gajardo, aseguró que no se permitirá que funcionarios honestos sean amedrentados y que los responsables directos e intelectuales del ataque deberán responder ante la justicia.