En el marco de la última sesión del Consejo Regional de Antofagasta (CORE) se aprobaron importantes recursos que permitirán desarrollar el estudio de prefactibilidad del proyecto “Construcción Macro Urbanización sector La Negra, Antofagasta”.
Este estudio busca analizar la mejor estrategia de macro urbanización de los terrenos en “La Negra”, para lo cual se desarrollarán diagnósticos productivos y territoriales, análisis de oferta, demanda, déficit actual y proyectado, identificación y evaluación de alternativas, opciones de financiamiento, plan maestro y modelo de administración.
Lo anterior, para lograr consolidar el barrio industrial en cuestión, como un polo de desarrollo productivo estratégico, alineado con las proyecciones de la minería, energías renovables y logística del territorio.
“Por muchos años el sector de La Negra se caracterizaba por aglomerar inversión industrial de proveedores hacia la gran minería, sin embargo, las condiciones en que trabaja no son las de la capital mundial de la minería. Es por eso, que hemos estado buscando distintas formas de cómo lograr la urbanización del sector de La Negra para que tengan acceso básicos mínimos garantizados, accesibilidad a través de las calles, servicios básicos como agua y sistema de alcantarillado”, comentó el gobernador.
En ese tenor, el jefe regional añadió que “por intermedio de la División de Infraestructura y Transporte estamos potenciando este estudio de prefactibilidad que nos va a permitir ir avanzando hacia un diseño completo del sector, son más de 700 hectáreas que podemos integrar adecuadamente y así podamos elevar el nivel de calidad de todos aquellos emprendedores que tanto retorno le hacen a la región”.
Sector La Negra
El Barrio Industrial “La Negra” se ubica aproximadamente a 20 kilómetros al sureste del centro de Antofagasta, en una posición estratégica que facilita su conexión con la ciudad, el puerto y, crucialmente, con las principales faenas mineras de la región y el país.
Complejidad actual
El sector “La Negra” presenta una carencia crónica y generalizada de servicios básicos y una infraestructura urbanística adecuada. El desarrollo del sector ha sido predominantemente orgánico, impulsado por la demanda de suelo industrial, pero sin una planificación integral que garantice la provisión de agua potable, alcantarillado, suministro eléctrico confiable, telecomunicaciones de alta velocidad y una red vial interna eficiente.
Esta situación se agrava por la falta de equipamientos complementarios que mejoren la calidad de vida de los trabajadores y la eficiencia de las operaciones.