Cada 26 de marzo, se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Cáncer Cérvico Uterino, una oportunidad crucial para concienciar a las mujeres sobre la importancia de la prevención y el diagnóstico temprano de esta enfermedad.
En Chile, el Ministerio de Salud, ha reportado cifras en crecimiento que evidencian la necesidad de reforzar las campañas educativas sobre el cáncer cérvico uterino.
Un problema creciente en la región de Antofagasta
Según un informe emitido en enero de 2022 por la Unidad de Registro Hospitalario del Cáncer dependiente del Centro Oncológico del Norte, en 2015 se registraron 77 casos de cáncer cérvico uterino en la región de Antofagasta. Sin embargo, esta cifra aumentó significativamente, llegando a 476 casos en 2019.
Los estudios indican que las mujeres más afectadas por esta enfermedad, tienen entre 30 y 49 años, representando el 54% de los casos en la región. Además, la tasa de incidencia alcanzó un preocupante 7,8%, con una mortalidad del 3% entre los años 2008 y 2012. En este período, Antofagasta concentró el 60% de los casos, seguida por Calama con un 25%, Tocopilla y Mejillones con un 6% y 4%, respectivamente.
Más recientemente, datos preliminares del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) del Ministerio de Salud de Chile, indican que en 2024, 22 mujeres fallecieron en la región de Antofagasta a causa de esta patología, reflejando una preocupante tendencia.
Para tomar conciencia, identificar y prevenir el cáncer cérvico uterino, conversamos con los académicos del Departamento de Obstetricia y Puericultura de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Antofagasta (UA), Julio Alfaro Toledo y July López Leiton.
Lo debemos saber del cáncer cérvico uterino
El cáncer cérvico uterino, es un tipo de cáncer que se origina en las células del cuello del útero. Este tipo de cáncer se desarrolla lentamente, comenzando con cambios celulares anormales (displasia) que, si no se detectan y tratan a tiempo, pueden evolucionar a un cáncer invasivo.
La principal causa de este tipo de cáncer es la infección persistente por ciertos tipos de Virus del Papiloma Humano (VPH), particularmente los tipos 16 y 18, que se transmiten principalmente por contacto sexual.
Cabe destacar que la etapa precancerosa de esta enfermedad, puede tardar varios años en convertirse en cáncer y puede detectarse a tiempo mediante el Papanicolaou, lo que permite un tratamiento oportuno para evitar su progresión.
Cuando el cáncer ya se ha desarrollado, se clasifica en diferentes etapas según el grado de invasión. El tratamiento varía según la complejidad del caso, desde procedimientos menos invasivos como crioterapia, conización o cirugía, hasta terapias más avanzadas como radioterapia, braquiterapia, inmunoterapia o quimioterapia.
Factores de riesgo y medidas de prevención
Es importante resaltar que la prevención del cáncer cérvico uterino, está dada solo por las vacunas contra el VPH. La realizacióndel Papanicolaou (PAP) y test de VPH,son exámenes fundamentales para la detección temprana de células anormales en el cuello del útero.
Entre los principales factores de riesgo, se encuentran, tener un sistema inmunitario debilitado, lo que aumenta la persistencia del VPH y el riesgo de desarrollar cáncer. El uso de preservativos en las relaciones sexuales, reduce el riesgo de infección por VPH.
Asimismo, el uso prolongado de anticonceptivos orales y múltiples embarazos, elevan la probabilidad de contraer VPH, por lo que se recomienda evitar el tabaco y mantener un estilo de vida saludable, incluyendo una dieta equilibrada y ejercicio regular.
Síntomas de Alerta
El cáncer cérvico uterino, en sus primeras etapas suele ser asintomático. Sin embargo, cuando la enfermedad progresa, pueden aparecer los siguientes signos de alerta, sangrado vaginal anormal (después de relaciones sexuales, entre períodos o tras la menopausia); flujo vaginal con mal olor o con sangre; dolor pélvico persistente; y dolor durante las relaciones sexuales.
Ante la presencia de cualquiera de estos síntomas, es fundamental acudir de inmediato al médico para una evaluación y diagnóstico oportuno, comentaron los académicos de la Universidad de Antofagasta.