A nivel país la fecundidad adolescente ha disminuido, pero el norte de Chile muestra una realidad distinta. La Región de Tarapacá lidera con 4,1%, seguida de Antofagasta con 2,9% y la región de Arica y Parinacota con 2,8%, según información proporcionada por el Departamento de Estadísticas e Información de Salud del MINSAL.
Frente a este escenario, la académica y jefa de carrera de Obstetricia y Puericultura de la UA, Valeria Escobar Méndez, analizó algunos de los factores que explican la tendencia y planteó propuestas desde la formación y la vinculación con el medio.
Migración y barreras culturales: el factor norte.
La alta movilidad poblacional marca al territorio. «La migración, tanto nacional como internacional, trae consigo diversas creencias, costumbres y tabúes en torno a la sexualidad, lo que puede traducirse en barreras culturales para el acceso a información y métodos anticonceptivos», explicó.
La especialista citó a la Dra. Valentina Torres Araya, del Hospital Regional de Antofagasta, quien señaló durante la Jornada de Buenas Prácticas para el uso de LARC: «Somos nosotros en el norte quienes estamos elevando las tasas nacionales. Las causas son multifactoriales: migración, barreras de acceso a salud, falta de información y contextos socioambientales de riesgo», precisó.
Violencia estructural y contextos de vulnerabilidad.
Los datos regionales revelan una crisis que impacta directamente en la salud sexual adolescente con altos porcentajes de consumo de alcohol antes de los 15 años, violencia sexual en NNA y violencia crítica en sus entornos.
Otro nudo está en los métodos. Mientras el 91% de jóvenes de 15 a 19 años prefiere el condón, su efectividad real es de 87%. En cambio, los métodos de larga duración LARC como el implante subcutáneo alcanzan 99,95% de efectividad, pero solo los usa el 9,6%.
La propuesta UA: Ley ESI + Matronería en los colegios.
Desde la carrera de Obstetricia y Puericultura se propone un abordaje en dos pilares: implementar la Ley de Educación Sexual Integral 20.418 y sumar matronas y matrones a los establecimientos educacionales.
“La Ley ESI establece el derecho a recibir educación sexual en los colegios. Sin embargo, su implementación ha sido heterogénea e insuficiente, especialmente en contextos de alta vulnerabilidad como los del norte”, sostuvo.
Para la académica, la ESI no puede reducirse a una clase eventual de biología. “Necesitamos una educación sexual integral, continua, basada en evidencia científica y con enfoque de derechos”, recalcó. Los ejes deben incluir: afectividad y sexualidad, métodos anticonceptivos con énfasis en LARC, prevención de ITS y VIH, consentimiento, autocuidado y detección de contextos de violencia.
Proyecto Salud Sexual y Reproductiva 2025.
La carrera de Obstetricia y Puericultura forma profesionales con competencias para la consejería en salud sexual responsable y la atención de adolescentes. “Las y los matrones somos el profesional idóneo para implementar la ESI en los territorios, porque trabajamos desde la prevención, el vínculo y los derechos”, explicó la académica.
Y un ejemplo concreto es el Proyecto Salud Sexual y Reproductiva 2025, ejecutado por el Departamento y carrera de Obstetricia y Puericultura de la UA, con diversas estrategias orientadas a la promoción de la salud sexual y reproductiva, beneficiando directamente a más de 1.700 personas, 1.127 mujeres y 650 hombres, incluyendo niños, niñas y adolescentes, pueblos originarios y comunidad en general.
Entre las acciones que se desarrollaron se incluyen ferias comunitarias, talleres, intervenciones educativas y difusión a la comunidad mediante prensa escrita o audiovisual, instancias en las cuales docentes, matrones y estudiantes de Obstetricia han interactuado con una amplia diversidad de personas y grupos etarios.
En resumen: el proyecto tuvo un impacto significativo en la promoción y prevención de la salud sexual, tanto reproductiva como no reproductiva, entregando herramientas de autocuidado en sexualidad, salud ginecológica, neonatal, lactancia materna y crianza respetuosa. Esto apunta a formar una sociedad civil más inclusiva, consciente e informada.