Nueva longevidad: belleza y sabiduría en evolución
Estimadas y estimados Auditores, en la alegría agradecida de compartir un día más mediante esta columna radial, os cuento que, indudablemente, el pasado mes de septiembre que, es de infinita significación en la historia…
Estimadas y estimados Auditores, en la alegría agradecida de compartir un día más mediante esta columna radial, os cuento que, indudablemente, el pasado mes de septiembre que, es de infinita significación en la historia nacional y que, avanza y deshoja el calendario en días y fechas que unen y dividen por pequeñeces y grandezas la conciencia nacional; pero, indudablemente, cuando se anuncia el feriado del 18, esta efeméride tiene la belleza del arco iris que logra el milagro de manos y conciencias que unen por unos días y que, entre alocuciones, desfiles, danzas, canto, volantines y aromas de chicha, carnes y empanadas, permite el abrazo sagrado de todos los hijos de este Chile legítimamente polarizado por visiones acerca de nuestras existencias.
Así también, en Septiembre, el 21, también es un día florido de encuentro con el esperanzador nacimiento de la primavera, en que nuestros desiertos de la geografía y del alma, florecen en renovada alegría, sin olvidar que un 23 de septiembre, también vistió de luto a la Patria, porque vivió un apagón cultural , y se perdió la luz de la palabra bella y el pensamiento profundo de pueblo de uno de sus Hijos, del que abrió los fragmentos de la montaña, del que vivió, tocó y respiró los bosques fríos y la madera dura de Temuco, del que desde su campanario del Isla Negra, sonó sus campanadas por el mundo sufriente de todas las latitudes, en fin, el más grande vate de habla castellana, nuestro Pablo Neruda.
Más, en nuestro caso, el 24 de septiembre 2026, fue diferente; porque, desde la nueva luz que nace desde la investigación, innovación y creatividad, aconteció un significativo encuentro. Me refiero al Debate realizado aquel día en el bello Salón del Diario El Mercurio de Antofagasta que, organizado por su Director y otras empresas patrocinadoras, y denominado “Antofagasta en Transformación, desde los Desafíos de la Tercera Edad de los Antofagastinos” , contó con distintos expertos y longevos panelistas con ponencias, leyes y diálogos desde el alma que, nos presentaron una nueva mirada a los desafíos para enfrentar nuestro tiempo y los de tantas y tantos, marcado por los años, como Tercera, Cuarta y Quinta Edad. Allí escuchamos cómo aprender a Vivir más y Mejor, desde la Educación, la Salud y las Leyes que resguarden el sagrado derecho de ser persona por siempre.
Este día no fue el tiempo de detenernos en las cifras que dan significación al tema de que, cada día seremos más en la Nueva Longevidad y que, cada día los políticos nos buscarán porque seremos tantos que definiremos los resultados eleccionarios y las mayorías en el parlamento, y además; porque el tiempo fue breve y voló; más, compartimos un trascendente debate que abordó temas como, la seguridad económica y pensiones; acceso a la salud; dependencia y cuidados de largo plazo; soledad y salud mental; vivienda, transporte y entornos amigables; y participación social y lucha contra el edadismo, entre otros
Efectivamente, aquel día 24 del mes pasado, el calendario abrió una página dorada que cobijó, en presencia y en línea, a cientos y miles de personas y adultos mayores que tantas veces nos discriminaron desde el concepto del edadismo como muro insalvable o nos llamaron “Viejos” como una especie en extinción. Más, desde ese momento, desapareció el concepto de envejecimiento, de dependencia, de enfermos y de diferentes palabras que empequeñecía a quienes sembraron de grandeza el norte y la patria toda; fue un momento mágico que, tantas y tantos lo vivimos como un instante religioso al abrazarnos, reconocernos, admirarnos y motivarnos no desde la pena de ser mayor preparando la partida, sino como la mariposa, iniciar el vuelo de la transformación , o como el colibrí, bebiendo el néctar para transformar cada dolor e infelicidad hacia la búsqueda del mundo de la Felicidad desde nosotros, con nosotros mismos, en la fe de que es posible renovarnos día a día.
Por ello, queridas y queridos auditores, desde esta columna os invito a que, Antofagasta y sus gentes, intentemos la transformación desde una verdadera epifanía que revele una nueva manera de avanzar, transformando nuestra mentes de mujeres y hombres mayores, como una Nueva Longevidad de fuerza nueva que abandone el viejismo, la discriminación y el dolor de los años hacia una Nueva Longevidad que continúe activa buscando los caminos de la participación que exija el respeto hacia cada etapa de nuestras vidas como personas que tienen el legítimo derecho a vivir en Dignidad , desde una vida justa y feliz.
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