Columna

El Niño y el Corredor Bioceánico

¿Estamos en Chile realmente preparados para que el Corredor Bioceánico pueda operar en nuestro territorio? Parece que “El Niño” y demás fenómenos del cambio climático nos están advirtiendo que no es así. Aunque desde…

David Pasten

Herman Cortés C. Periodista – Investigador en Integración

¿Estamos en Chile realmente preparados para que el Corredor Bioceánico pueda operar en nuestro territorio? Parece que “El Niño” y demás fenómenos del cambio climático nos están advirtiendo que no es así. Aunque desde siempre conocemos los efectos en la cordillera del “invierno altiplánico”, con sus lluvias entre diciembre y marzo, o de las nevadas propias del invierno, entre junio a agosto, lo que ha ocurrido recientemente -en plena primavera, en un mes considerado como “bueno” para ir por tierra a Salta o a Jujuy- debe hacernos reflexionar muy seriamente. Sólo como “botón de muestra”: hace pocos días, la conversión de nieve en hielo en el camino, debido a las bajas temperaturas, hizo que los vehículos no pudieran ser conducidos normalmente en uno de los tramos de mayor altura entre San Pedro de Atacama y el Paso de Jama. Por eso, un camión quedó atravesado en el camino, impidiendo el paso de otros vehículos, entre ellos un bus en el que regresaba la delegación empresarial y de funcionarios que habían participado en una exposición en Jujuy. Debieron ser rescatados por Carabineros, con ayuda del Ejército de Chile, en una verdadera odisea para quienes habían quedado atrapados, con ese frío por la nieve y con los efectos de la puna, por una altura cercana a los 5.000 metros sobre el nivel del mar.

¿Habrá que tener dotaciones permanentes de esos efectivos uniformados para auxiliar a los camiones, buses y autos que queden atrapados en la cordillera, sea por la nieve o por aluviones que pueden cortar el camino? ¿O las autoridades y organismos nacionales competentes adoptarán las medidas necesarias para anticipar y/o paliar los efectos de estos fenómenos climáticos?

Realmente, Chile no ha hecho inversiones en infraestructura para el Corredor de Capricornio, al menos en comparación con otros países, como Brasil y Paraguay, que han construido un enorme puente sobre el río Paraguay para unir ambos países, además de los cientos de kilómetros de apertura, construcción y pavimentación de carreteras en la zona del Chaco paraguayo. En cambio, el Gobierno de Chile no ha tenido presupuesto específico para esta obra internacional. No para construir, sino al menos para reparar tramos que ya están en malas condiciones (recuérdese que esa pavimentación entre Jama y San Pedro de Atacama fue inaugurada el año 2000). O, al menos, para tener un profesional de Vialidad en San Pedro de Atacama, que dirija el mantenimiento y pueda determinar cuándo y en cuáles tramos echar sal en el pavimento para evitar que la nieve se convierta en hielo (la sal no es tan cara, aún para presupuestos escasos). Y disponer de una máquina barre-nieve, otros vehículos adecuados y el personal especializado…no sólo para operar reactivamente, después que ha ocurrido el problema en el camino, sino también para anticiparse y evitar las consecuencias. Además, tener una mejor coordinación entre las autoridades pertinentes de ambos países en los pasos fronterizos, que se comuniquen y entiendan adecuada y oportunamente, lo que pareciera que no ocurre en la actualidad. También es indispensable que los organismos fiscalizadores (Aduana, SAG y Policía Internacional) dispongan del número adecuado de funcionarios, no sólo en Jama sino también en el Paso de Sico, que es una alternativa no sólo cuando se deba cerrar el tramo que pasa por Jama. Ojalá que esto se trate y haya soluciones a partir del Octavo Foro de Territorios Subnacionales del Corredor Bioceánico, a realizarse aquí del 23 al 26 de noviembre…y que las delegaciones de Brasil, Paraguay y Argentina que vengan por tierra puedan llegar normalmente a Antofagasta.