Columna

Pobreza con rostro de niño

Jorge Tapia Guerrero Doctor Premio Nacional de Excelencia Docente Estimadas y estimados auditores, es triste; pero, debemos tomar conciencia que Chile es un país odiosamente desigual en que la pobreza, otrora llamada rostro de…

Jorge Tapia Guerrero

Doctor Premio Nacional Excelencia Docente

Jorge Tapia Guerrero

Doctor Premio Nacional de Excelencia Docente

Estimadas y estimados auditores, es triste; pero, debemos tomar conciencia que Chile es un país odiosamente desigual en que la pobreza, otrora llamada rostro de mujer, hoy tiene rostro de niñez, especialmente de la primera infancia.

Por ello, desde esta columna radial, como eterno educador y poeta, siempre comprometido con nuestra sociedad y porque amo, amé y amaré a la niñez de mi norte y a las gentes de mi patria toda, esta vez escribo respecto del Informe publicado por el Observatorio de la Niñez en Chile de la Fundación COLUNGA, sobre las infinitas y miserables condiciones de inequidad en que viven muchos de nuestros pequeños de la primera infancia, específicamente los niños y niñas entre 0 y 5 años.

Es que, respetadas y respetados oyentes, aún ya fuera de los patios y campanadas escolares; más, continúo existiendo, respirando, andando, sufriendo, soñando  y siendo ; por ello, abro las puertas de mi alma y con el sonido de mis letras en las campanadas más puras de mis sueños, quiero llamar al estado de Chile, al gobierno, a los legisladores, a las empresas , a la ciudadanía toda y a cada uno de nosotros para legislar y buscar caminos que verdaderamente se construyan en favor de la ciudadanía toda y, en particular de la niñez, juventud y, particularmente de la primera infancia; es decir, reitero, de los niños y niñas de 0 a 5 años de edad , que nacen aplastados por el muro odioso de ladrillos infranqueables de la desigualdad, con cifras de horror que les ahogan sin misericordia, escribiendo así la auto profecía de una vida sin vivir.

Efectivamente, al leer el Informe del Observatorio de la Niñez de la Fundación Colunga señala, entre otras cosas, que en estos últimos 7 años ha bajado abruptamente la natalidad en un 27 %; es decir, cada vez más nacen menos niños; pero, curiosamente, también se ha bajado el gasto estatal en favor de los pequeños, quienes son el grupo más numeroso de la población chilena.

Estimadas y estimados auditores, tristemente además, el comentado Informe señala que, uno de cada cuatro niños en Chile, vive en la extrema pobreza; lo que significa cruelmente que, esos niños no tienen asegurado sus servicios básicos, como la alimentación diaria, no tienen cama propia, viven hacinados, tienen largas listas de espera para sala cuna o jardín infantil, etc. y como si fuera poco tanto dramatismo, resulta que uno de cada cuatro niños en Chile, vive en familias más pequeñas, crece más sólo, más agobiado, cuenta con menos redes de apoyo y ni siquiera tienen la posibilidad básica humana de jugar; obviamente que, viviendo en la miseria Material y humana, tienen escasísimas opciones de avanzar hacia una vida digna , con oportunidades de equidad para su educación, bienestar y justicia social, para contribuir al desarrollo de un mejor país.

Amigas y amigos lectores, cuando se habla hasta la saciedad de que estamos construyendo un país mejor y para todos, ese soñado país, sólo nacerá si invertimos en nuestras gentes, y especialmente desde la primera infancia; por ello,  reitero mi llamado a las autoridades y sociedad civil toda para exigir que el Estado, y el gobierno, recuerden que si queremos avanzar hacia un Chile de bienestar, desarrollo y progreso; este propósito debe pensarse en invertir en humanidad, iniciando el camino desde todos los niños y, en particular en los niños de la primera infancia; porque la ciencia señala categóricamente que, en esa edad desde la gestación y los primeros años , se forja el cerebro y todas las bases del desarrollo humano para forjar al ciudadano integral y feliz que la patria necesita, desde el amor infinito, borrar los muros oscuros y descubrir la resurrección para alcanzar las estrellas.

Queridas y queridos auditores, todos juntos debemos comprometernos para que, nunca más, en nuestro Chile, la pobreza tenga rostro de mujer; que, en Chile, nunca más, la pobreza tenga rostro de niño; por ello, quiero que mis días no se detengan hasta que, todas las niñas y niños, jóvenes, adultos, adultos mayores y todas las gentes de mi patria, cantemos el himno victorioso de un Chile justo, digno, hermano y feliz.

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