Columna

¿Cómo podemos prepararnos para enfrentar el cambio climático en Chile?

Mailing Rivera Lam  El cambio climático es una condición que está afectando a Chile en pleno invierno. Ya se anunciaron nuevos frentes de mal tiempo para las zonas norte, centro y sur del país…

Dra. Mailing Rivera Lam

Académica, directora CADEP ACACIA

Mailing Rivera Lam

 El cambio climático es una condición que está afectando a Chile en pleno invierno. Ya se anunciaron nuevos frentes de mal tiempo para las zonas norte, centro y sur del país y ya hemos visto las consecuencias en la interrupción de suministros eléctricos y de agua, principalmente, lo que redunda en enfermedades respiratorias. Y si esta condición se prolonga el resto del año podrían afectarse las carreteras y los suministros de las regiones rurales y extremas.

Ante esta situación surge la pregunta ¿Cómo podemos prepararnos para enfrentar el cambio climático en Chile?

En lo que se refiere al norte y a la ciudad de Antofagasta, en particular, conocemos los relatos del aluvión de junio de 1991. Estos testimonios dolorosos nos hablan, por una parte, de lugares como las quebradas donde el agua arrasó con la vida y las pertenencias de las personas. Y, por otra parte, las obras de reconstrucción nos muestran una forma de contener el paso del agua en piscinas.

Desde la perspectiva antropológica, un punto de partida para la prevención es precisamente escuchar los testimonios de las víctimas de los desastres naturales, esto lo aprendimos de la colaboración que prestaron antropólogos japoneses a través del Ministerio de medio ambiente. Se trata de un proyecto que investiga las experiencias del gran terremoto de Valdivia y, entre otros eventos, el aluvión de Antofagasta. Este interés común se debe a que las experiencias sísmicas de Japón y Chile alertan sobre la urgencia de educar en la prevención a la sociedad.

Los relatos etnográficos recolectados visibilizan las voces y los rostros de los habitantes para valorar y aprender de estas difíciles experiencias. Como por ejemplo aprender sobre las rutas de evacuación efectivas, las precauciones, la priorización de la vida, la prevención y la colaboración humana.

Otra importante fuente de información la constituye la historia de los eventos climáticos para comprender que no somos la primera generación que enfrenta este desafío. Según Mariano Barrientos, historiador español, existen fuentes documentales que describen, por ejemplo, la pequeña Edad del hielo en Europa. Ocasionada por la espectacular expansión de los glaciares de los Alpes, de Noruega, Alaska, Nueva Zelanda y otros puntos del planeta entre 1550 y 1850 con la que concluyó el largo verano que los europeos habían disfrutado durante cinco siglos.

Las primeras generaciones no sabían lo que ocurría ni qué debían hacer. Primero hubo negación, alarma, y después se comprendió la necesidad de adaptación a las nuevas realidades.  En la segunda mitad del siglo XIV se empezaron a hacer preguntas sobre el origen de los fenómenos climáticos. Y ya el Renacimiento, en el siglo XVII, se dejaron de quemar en la hoguera a los científicos por contradecir las creencias generalizadas y, también, a las mujeres acusadas de brujería.

Pero a pesar de los cambios de paradigmas, en la era industrial no se podía preveer el efecto global que tendría la producción económica en el medioambiente, excepto los médicos quienes notaron más prevalencia de enfermedades respiratorias, más problemas de intoxicación por gases y más infecciones contagiosas.

Hasta que la ciencia aportó los parámetros posibles con los instrumentos existentes para crear las redes meteorológicas médico-científicas. En Barcelona, por ejemplo, un médico comenzó a hacer observación meteorológica. Otro hito lo marcó la influencia de los “higienistas” en la política y de ahí hacia las reformas urbanísticas que construyeron las ciudades de 1900.

Es evidente que la antropología nos ayuda a responder la pregunta sobre los efectos del clima en la sociedad a través de las fuentes históricas, de los estudios territoriales y de las lecciones que sistematizará la educación para formar a los futuros ciudadanos. Considerando que es el ser humano es la especie que más incide en los fenómenos globales del planeta.

Fuente: Revista National Geografic, Servicio Medio Ambiente Antofagasta.

Escuchar columna