¿Es Chile una sociedad alfabetizada, competente y crítica para construir su propio futuro?
Desde hace una década, por lo menos, los titulares de los medios de comunicación nos alertan sobre los resultados de SIMCE y PISA ¿qué es el SIMCE? Es un sistema de medición nacional del…
Desde hace una década, por lo menos, los titulares de los medios de comunicación nos alertan sobre los resultados de SIMCE y PISA ¿qué es el SIMCE? Es un sistema de medición nacional del currículo escolar, es decir, se trata de una estimación de cuánto sabe cada escolar de acuerdo a las distintas asignaturas y al nivel que cursa.
La prueba internacional, en cambio, es una medición internacional de competencias para la vida, no mide lo que debiera saber un escolar sino cuan competente es, por ejemplo, en su desempeño en lenguaje lo que se llama alfabetización funcional o, en otro ejemplo, si el escolar está alfabetizado funcionalmente.
Si bien ambas mediciones no son comparables, entre sí, nos obligan a mirar más allá del puntaje.
En lectura, SIMCE registró 276 puntos en cuarto básico, es decir un nivel elemental, 238 en octavo, es decir, un nivel insuficiente y 250, en segundo medio también un nivel elemental: una estabilidad que exige profundizar aprendizajes.
PISA mostró otra alerta: Chile obtuvo 436 puntos en lectura, doce menos que en 2022, y 442 en ciencias, sin variación significativa. Además, el 36,7% quedó bajo el nivel básico en ciencias. En lectura, implica comprender información y realizar inferencias sencillas; en ciencias, utilizar conocimientos básicos para interpretar datos y reconocer explicaciones científicas simples. Por debajo de ese nivel, PISA considera que el desempeño es bajo
¿Y qué podemos hacer como sociedad?
En mi opinión, existen tres propuestas posibles de mejora, la primera, debe ser convertir la lectura en una responsabilidad de todas las asignaturas. Comprender implica relacionar información, inferir, contrastar fuentes y justificar interpretaciones. Propongo lectura diaria acompañada, enseñanza explícita de vocabulario y discusión de textos literarios, históricos y científicos.
El argumento es pedagógico: quien no comprende una explicación o una pregunta encuentra barreras para aprender cualquier disciplina. Cada escuela debe identificar dificultades y ofrecer apoyos oportunos, con textos accesibles.
La segunda mejora consiste en enseñar ciencias mediante preguntas y evidencias. La alfabetización científica permite explicar fenómenos, evaluar información y tomar decisiones fundamentadas. Investigar la calidad del agua, la contaminación o la biodiversidad local conecta el currículo con problemas relevantes. Estos proyectos deben integrar lectura de gráficos, experimentación y escritura de conclusiones. Su valor radica en que el conocimiento adquiere sentido cuando permite comprender el entorno y distinguir una afirmación comprobable de una opinión.
Y la tercera mejora exige fortalecer el trabajo docente y distribuir los apoyos con equidad. Solicitar mejores resultados requiere tiempo protegido para planificar, formación situada y colaboración entre profesores de Lenguaje y Ciencias. Las tutorías y los recursos deben priorizar a quienes enfrentan mayores barreras. El argumento es ético y educativo: ofrecer lo mismo a todos puede perpetuar desigualdades. Evaluar formativamente permite ajustar la enseñanza y reconocer avances.
Chile necesita una política sostenida que articule comprensión lectora, pensamiento científico e inclusión. Las evaluaciones deben orientar la enseñanza.
El éxito será que cada estudiante pueda leer críticamente, preguntar y construir respuestas con evidencias de lo contrario corremos el riesgo de ser una sociedad sin pensamiento crítico que tome decisiones ciudadanas sin un sustento científico que lo respalde.