Columna

Metamorfosis de la Escritura

Asistimos, a boca de jarro, a la dominante situación de que, cada vez, estamos escribiendo menos, a mano, porque la inteligencia artificial lo está haciendo todo. O casi todo, diríamos. Aunque en el principio…

Francisco Javier Villegas, escritor y profesor. Universidad de Antofagasta

Asistimos, a boca de jarro, a la dominante situación de que, cada vez, estamos escribiendo menos, a mano, porque la inteligencia artificial lo está haciendo todo. O casi todo, diríamos. Aunque en el principio fue la palabra y, después, la escritura, podemos decir que parece que ese linaje del pensamiento se está cortando porque el sentido de escribir a mano y el aspecto de hacer cosas con la IA es como cuando el ser humano alternaba la marcha cuadrúpeda y bípeda, hace unos cuatro millones de años. Es posible que ese linaje se corte y acabe por generar un nuevo lenguaje representativo a nivel mental o cognitivo sin expresión concreta, como la conocemos, y que, se esfume, lo escrito.

En este sentido, todo es posible porque hemos ido mutando en nuestra capacidad de humanos lo que, en términos palpables, es considerar que los comportamientos son grupales y específicos, según requerimientos. Y nos podemos desbordar, también, en el zigzag o vaivén de nuestra herencia y perdernos en el océano de los genes, la cultura y el negocio mimético. De esta manera, el repertorio de los actos de escritura es probable, que cada vez lo tendamos hacia la tozudez y a generar nuevos comportamientos, aunque ya sepamos que deben existir unas 50 teorías a este respecto. Las prácticas aprendidas, parece ser, que pueden dejar de aprenderse.

Y de vez en cuando ese repertorio puede cambiar. Lo que parece llamativo, ahora, es posible que, más tarde, constituyan estímulos desencadenantes de una nueva capacidad o de una forma desconocida de habilidad, que todavía no podemos explicar.

Ante ese fenómeno, diríamos que estamos como los seres humanos de hace cuatro millones años: desnudos con alguna figura pintada en el cuerpo, pero bastante desdibujados; un poco perdidos en la naturaleza tratando de buscar algún principio que oriente la existencia y ornamentados en la fórmula llamada cultura; pero, a nivel de tablillas o tabletas. Alguien escribió, acertadamente, que los seres humanos carecemos de fósiles cognitivos puesto que solo podemos realizar deducciones e inferencias básicas.

En todo caso, lo central, debiera ser, esa conexión entre lo emocional, sensitivo y experiencial/intelectual para explicarnos lo que ha sido nuestra evolución, en lo que se ha llamado la hominización. Pero, si la escritura nos ordenó o nos estratificó a nivel social y político ¿llegaremos a un punto en que la escritura, como la conocemos, no exista o que, sencillamente, desaparezca? Será ¿Por qué la dejaremos de aprender, desde nuestro propio interior; o porque nuestras conductas formularán nuevas situaciones con el lenguaje? Ya no hay escuelas de escribas, como en la antigua China o en Egipto; sin embargo, en la actualidad, no hay escuelas a las cuales admirar o que transporten a los estudiantes a un imaginario fabuloso.

Algunos científicos señalan que, si desapareciera el lenguaje, y con ello la escritura, los seres humanos no podrán pensar. No podrán pensar con palabras. Por lo que el factor mental o psíquico podría transformarse y el mecanismo que conocemos, actualmente, como singularidad cultural, generará, tal vez, la existencia del mito de la escritura. “Alguna vez escribimos; en alguna ocasión, soñamos con escribir”, diría el poeta del bosque.

Un escritor inédito que sigue escribiendo, en el desierto. ¿Qué sucederá, entonces? Podemos cuestionar tanto que, de igual forma, estaremos dominados por los algoritmos, que también es un tipo de lenguaje. O bien ¿solo dominará el silencio? O, también, podría darse el hecho de que un grupo de humanos quisiera ocultar sus pensamientos. ¿Cómo saberlo? Solo queda elucubrar acerca de que ya estamos ante el Homo algorithmus que ha nacido de las cuevas de algún Golem perdido o bien, todo procederá como ya está escrito.