Columna

La Memoria del Pregonero: «Las Almejas y El Trocadero»»

Paseos costeros Las Almejas y El Trocadero Por Rubén Gómez Quezada, periodista y escritor  En estos días en que comenzó a bajar notoriamente la temperatura en Antofagasta, estamos iniciando un invierno que amenaza con…

Periodista y escritor Rubén Gómez Quezada..

Paseos costeros Las Almejas y El Trocadero

Por Rubén Gómez Quezada, periodista y escritor

 En estos días en que comenzó a bajar notoriamente la temperatura en Antofagasta, estamos iniciando un invierno que amenaza con ser muy crudo. Sin embargo, una brisa agradable y más bien cálida se me viene a la mente cuando transito con calma y sosiego por el recién inaugurado parque costero Las Almejas. ¡Qué hermoso y reconfortante regalo a nuestra ciudad y sus habitantes!

 Cuando niño -recuerdo- tuve la fortuna de venir a pasear a Antofagasta invitado por las Colonias Escolares, una organización público-privada -ya extinta- que acercaba a los infantes del territorio del interior hacia el mar Pacífico. Era una semana de maravillosos paseos donde nos acompañaban algunos profesores normalistas, funcionarios municipales y algunos vecinos de las cercanías de nuestro lugar de alojamiento.

 Sin duda, nos alojábamos en una escuela y dormíamos en catres de campaña que nos habían acomodado con esmero entusiastas efectivos del Ejército. Toda una logística amorosa para atender a nosotros los niños que queríamos saborear el mar. La escuela en comento quedaba en alguna calle sobre la avenida Brasil y después de tomar el desayuno acompañado con manjar y huevos revueltos, comenzábamos nuestra rutina matutina.

 Bajábamos bordeando las calles verticales hasta encontrar la gran avenida verde y desde allí caminábamos al sur. Una primera parada era admirar los jardines frondosos de una gran casona con una arquitectura impresionante y bella en la cual sobresalían enormes claraboyas que inundaban de luz el interior de un exclusivo club de tenis. Tras la ceremonia diaria, seguíamos caminando con entusiasmo al mar donde nos esperaban tres playas principales. Nuestros guías nos llevaban primero a acariciar con la mirada la poza chica y la poza grande y el edificio del balneario, enorme y lleno de gente.  

 Pero, el lugar de destino final era Las Almejas. La razón, era una playa pequeña, calma y con numerosas pozas donde se podía acariciar los pececillos, descubrir infinidades de estrellas de mar y maravillarse con el caminar elegante sobre los roqueríos de los cangrejos gigantes…

 En las orillas, las olas rompían suaves y traían un olor inconfundible a mar, a huiros y por supuesto, a almejas blancas, marisco rico en proteínas y vitaminas. Para algunas tradiciones las almejas encarnan la unidad de los opuestos como la luz y la oscuridad o el bien y el mal que están entrelazadas en un nudo infinito y que juntas las hacen indestructibles…Con los años era un lugar imperdible para disfrutar el mar sin mayores peligros y el lugar donde la tía Ludo iniciaba sus braceadas hacia el mar abierto, orillando la costa e ingresando a la poza grande por la puntilla. Era una de sus prácticas favoritas. Nacida en Coloso, Ludomilia Carvajal, la tía Ludo pasó su infancia nadando en el mar antofagastino como una changa de pura ley.

 El actual paseo costero de Las Almejas recién inaugurado en mayo pasado es una maravilla. Supera con creces el proyecto de remodelación inicial que databa de hace una década. Significó una inversión millonaria de 5.400 millones de pesos aportados por el Gobierno Regional encabezado por el gobernador Ricardo Díaz. Los trabajos consideraron accesos universales, áreas verdes, luminarias, canchas deportivas, techumbres para evitar el sol, paseos y otras instalaciones y servicios de uso comunitario. Y un detalle significativo, en la ceremonia oficial de recepción de obras, tanto el alcalde Sacha Razmilic, como el gobernador Díaz, destacaron que el acto significaba un nuevo hito de colaboración para mejorar la ciudad y ofrecer mayor calidad de vida para antofagastinos y antofagastinas, algo que en nuestra ciudad estuvo ausente durante demasiadas administraciones anteriores.

 Estas obras suman a las entregadas en mayo del año pasado en el norte de la ciudad y que corresponden al paseo costero Parque Trocadero. Se trata de un lugar de paseos peatonales, instalaciones deportivas, sombrillas, áreas verdes, ciclovías y juegos infantiles, entre otras, que cubren casi dos kilómetros de infraestructura de alta calidad y belleza arquitectónica y que contó también con el financiamiento del Ministerio de Obras Públicas y el Gobierno Regional por otros 13.700 millones de pesos. Como en el caso de Las Almejas, el mantenimiento de las obras, las áreas verdes y la seguridad quedaron a cargo del municipio de Antofagasta, entidad que apunta ahora también a la recuperación y puesta en valor del parque Pablo Neruda emplazado en el sector costero centro norte y que podría ser entregado a la comunidad en 2028.

 En buena hora el trabajo colaborativo más allá de las diferencias políticas.  Ahora queda lo más importante y difícil; cuidar y proteger lo que nos pertenece a todos los antofagastinos, turistas y visitantes. Es una forma auspiciosa de recuperar y proyectar de nuevo nuestra hermosa Perla del Norte…

 Estimados amigos. Hasta una próxima oportunidad…